Artículo publicado en ABC.es sobre el programa “Hipnotízame”

El periódico ABC ha publicado el día 4 de enero de este año un artículo en el que se citan declaraciones de AAHEA en relación con el programa de televisión “Hipnotízame”.

Puede leer el texto original en http://www.abc.es/play/television/noticias/abci-hipnotizame-expertos-psicologos-denuncian-hipnotizame-promueve-falsos-mitos-y-teatral-hipnosis-201701041950_noticia.html

y en la web de AAHEA: http://www.aahea.net/abc-expertos-psicologos-denuncian-hipnotizame-promueve-falsos-mitos-uso-teatral-la-hipnosis/

 

 

La hipnosis no anula la voluntad, ni el control personal

Entrevista en el COP-CV a miembros del Grupo de Trabajo de Hipnosis. Puede leer el texto original en: https://www.cop-cv.org/noticia/10621-la-hipnosis-no-anula-la-voluntad-ni-el-control-personal#.WFUa7PnhDDc

 

Ante los recientes casos publicados en los medios de comunicación en los que se relaciona el uso de técnicas de hipnosis con un delito de abusos sexuales, el Col·legi Oficial de Psicòlegs de la Comunitat Valenciana estima oportuno, a través del Grupo de Trabajo de Hipnosis Psicológica, hacer ciertas aclaraciones.

Jorge J. Balaguer, psicólogo experto en hipnosis y coordinador del Grupo de Trabajo de Hipnosis Psicológica, afirma  que bajo hipnosis, la persona no pierde el control. De hecho, aclara, “las técnicas de hipnosis trabajan y favorecen el autocontrol. Los expertos niegan rotundamente la capacidad del hipnotizador de anular la voluntad de la persona provocando que ésta lleve a cabo actos delictivos, antisociales o inmorales sin ser consciente de ello. Aseguran que “la capacidad de hipnotizarse es de la persona, no del hipnotizador”.

A este respecto, Antonio Capafons, Presidente de la Asociación para el Avance de la Hipnosis Experimental y Aplicada (AAHEA) y miembro a su vez del Grupo de Trabajo de Hipnosis del COPCV, lamenta que haya individuos que bajo el ‘disfraz’ de experto en hipnosis, en coaching o en crecimiento personal, se aprovechen de personas vulnerables de quienes se ganan su confianza, consiguiendo que deleguen el control social en tales individuos. “El control social – según Capafons -, como el que tiene un líder carismático por ejemplo, es el responsable junto con la vulnerabilidad de tales personas de que puedan ser víctimas de abusos, no la hipnosis per se”.

El presidente de la AAHEA critica que haya programas y shows televisivos donde se espectaculariza la hipnosis, procedimiento considerado sanitario según un informe del Colegio de la Psicología de Las Palmas coincidente con los realizados por el COPCV y por la Asociación, ya que no hace más que desprestigiarla a pesar de que se ha demostrado sobradamente su eficacia a la hora de tratar como coadyuvante, que no de curar, trastornos como la depresión, la ansiedad, o calmar el dolor y aliviar los efectos de los tratamientos oncológicos, entre otros. Tanto Balaguer como Capafons hacen hincapié en que la hipnosis, nunca sustituirá un tratamiento médico o psicológico. Es más, se usará como complemento de éstos ya que por sí sola, dicen, no suele ser útil, excepto en algunos casos de dolor.

Cómo desenmascarar a pseudo-hipnotizadores

Es importante que los ciudadanos, antes de acudir a una sesión de hipnosis, se informen para poder diferenciar entre un hipnotizador profesional y un “charlatán”. Deben saber que no existe un título oficial de hipnotizador o hipnoterapeuta/hipnólogo sino que son los profesionales con titulación oficial (psicólogos, médicos, enfermeros, dentistas, etc.), quienes pueden poner en práctica la hipnosis para resolver problemas, especialmente sanitarios, previa formación especializada y basada en la evidencia científica. Una formación, que habitualmente se imparte en universidades y colegios oficiales.

Desde el Grupo de Trabajo de Hipnosis Psicológica del COPCV se aconseja llamar a los colegios profesionales para asegurarse de que la persona que llevará a cabo la sesión está colegiada, así como comprobar que la hipnosis se desarrolla en un centro sanitario autorizado por la Conselleria de Sanitat, si se usa para tratar problemas de índole sanitario como obesidad o tabaquismo, por ejemplo.

Por otra parte, apuntan, “hay desconfiar de aquellos que se anuncien como hipnoterapeutas o técnicos en regresiones con una titulación obtenida en el extranjero, ya que normalmente se organizan en asociaciones internacionales para garantizar su permanencia e incrementar su prestigio cara al usuario, aunque su formación científica sea endeble o simplemente nula” y dudar, según Capafons, “de todos aquellos que aseguren un éxito del 95% y una garantía de un número determinado de años”.